El paso hacia un Comité de Marketing público-privado, donde la inversión se decide en consenso y no bajo la sombra de la improvisación, ha sentado las bases de un clima de confianza que hoy atrae capitales de largo plazo.

Sarah Hernández,/ Presidenta ADOMPRETUR

SANTO DOMINGO. En los últimos años, el discurso sobre el turismo dominicano ha dejado de ser solo una enumeración de llegadas de visitantes y ocupación hotelera. Se ha transformado en una narrativa sobre resiliencia institucional.

Durante el foro «Capital, Crecimiento y Confianza», organizado por la Asociación de Bancos Múltiples (ABA) y ASONAHORES, se desveló el secreto mejor guardado de nuestro éxito: la simbiosis entre dos locomotoras que, cuando marchan al mismo ritmo, son capaces de mover la economía nacional a velocidades insospechadas.

La banca no ha sido un mero espectador en esta historia. Tal como acertadamente señaló Rosanna Ruiz, presidenta de la ABA, el sistema financiero ha actuado como un socio activo, un aliado estratégico que entendió, incluso en los momentos más oscuros de la pandemia, que financiar el turismo no era solo otorgar créditos; era una apuesta por la soberanía económica del país.

El fin de la improvisación

El reconocimiento otorgado al ministro David Collado por parte de la banca múltiple no es un acto protocolar; es un testimonio de una gestión que cambió la suerte por la inteligencia. La historia reciente del turismo dominicano, que nos llevó de apenas 10,000 habitaciones abiertas en 2020 a cifras récord de llegada de visitantes, es el resultado de una decisión valiente: abrir el país al mundo cuando otros preferían la parálisis.

Pero, sobre todo, es el resultado de la transparencia. El paso hacia un Comité de Marketing público-privado, donde la inversión se decide en consenso y no bajo la sombra de la improvisación, ha sentado las bases de un clima de confianza que hoy atrae capitales de largo plazo. Cuando el capital se alinea con un propósito colectivo, los resultados no tardan en aparecer.

Una visión que trasciende el hotel

El impacto de esta alianza bancaria-turística tiene un nombre: Economía 360. El turismo que estamos construyendo hoy no se limita al check-in de un hotel. Es un engranaje que activa la agricultura, la artesanía, el transporte y la gastronomía local. Es la reconstrucción de malecones, la recuperación de playas emblemáticas y la dignificación del pequeño comerciante que, finalmente, encuentra en el visitante internacional una oportunidad para elevar su calidad de vida.

La sostenibilidad ha dejado de ser una palabra de moda para convertirse en el nuevo score de competitividad. La banca lo sabe, el sector turístico lo sabe y los ciudadanos lo perciben: el futuro ya no se trata solo de crecer, sino de crecer bien.

Sarah Hernández.

Hacia la meta RD 2036

Estamos ante una oportunidad histórica. La iniciativa «RD Meta 2036» nos traza un camino ambicioso: duplicar el tamaño de nuestra economía y avanzar hacia un desarrollo inclusivo. En este horizonte, el turismo y el sistema financiero asumen un rol de protagonistas.

Desde ADOMPRETUR, como gremio que documenta la crónica diaria de esta transformación, somos testigos de que el país tiene el potencial de llegar mucho más lejos. Los desafíos son globales y el entorno es cambiante, pero la alianza entre el capital y el propósito ha sido probada bajo fuego y ha resistido.

Hoy, la República Dominicana no solo ofrece sol y playa. Ofrece certeza. Ofrece un modelo donde el sector público y privado caminan de la mano, alejándose de la politización para abrazar la planificación. Como nación, hemos aprendido que, cuando dejamos de ser espectadores de nuestro destino y asumimos el papel de constructores, no solo crecemos; sencillamente, trascendemos.

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