Esta es la galería de los horrores de redacción. Exponemos 20 errores y muletillas más comunes en los medios escritos del país y cómo corregirlos para devolverle la dignidad a la crónica periodística. El fin es didáctico.

CALGARY. Canadá. El periodismo escrito dominicano actual se enfrenta a un gran reto: la inmediatez de las plataformas digitales ha acelerado las salas de redacción, provocando que se baje la guardia en el cuidado del idioma; como consecuencia, vicios de dicción, clichés y redundancias se repiten a diario por pura inercia.

No hablo de la comunicación oral o audiovisual en redes. Eso es otro tema y tiene mucho para analizar. Me refiero al ejercicio de la redacción escrita, base esencial de la formación dada.

El lenguaje es la única herramienta de trabajo del periodista. Maltratarlo es, en última instancia, faltarle el respeto a quien nos lee. Y a nosotros mismos. Nadie lo dude.

Hacemos un llamado urgente a la autocrítica y a la pausa reflexiva dentro de las salas de redacción dominicanas.

La inmediatez de las pantallas no es una licencia para escribir mal. Un texto plagado de clichés aburre; un texto lleno de redundancias insulta la inteligencia del público; y una redacción atropellada invita a abandonar la lectura a mitad de página.

Hacer que una noticia sea atractiva, clara y un verdadero gusto de leer hasta el punto final exige respetar las normas de nuestra lengua.

Volvamos a la edición minuciosa, al apego por el verbo exacto y al rechazo de la frase hecha. Solo así el periodismo escrito mantendrá su valor social, su autoridad y su belleza en la era de la distracción digital.

Propugnamos por una «Gerencia de contenidos informativos», lo cual implica que el comunicador actual ya no es un mero transcriptor de lo que ocurre; debe convertirse en un curador estratégico.

En un mundo sobreinformado, el valor del periodista dominicano radica en su capacidad para jerarquizar la información con criterio, contextualizar el dato para que sea útil a la sociedad y empaquetarlo bajo una estructura narrativa atractiva, limpia y ágil que resista el embate de la inmediatez digital.

Generalmente —y no creemos que sea en todos los casos—, estas notas institucionales vienen cargadas de un lenguaje técnico, pomposo y redundante diseñado para proteger al emisor, no para informar al ciudadano. Al no depurarse, el medio, cual que sea, pierde su voz propia y adopta el lenguaje burocrático del Estado o los intereses corporativos. La velocidad a canjeado la sintaxis por los clics y la verificación por la prisa.

Nadie quiere decirlo, pero el periodismo digital dominicano, que es periodismo escrito, sufre del síndrome del copy-paste (copiar y pegar).

La urgencia por publicar la nota antes que la competencia provoca que las gacetillas de prensa de la Policía Nacional, los ministerios o las empresas privadas se publiquen de manera íntegra, sin pasar por un filtro editorial o una reescritura crítica.

No es publicar primero que nadie.

Cada medio, cada plataforma tiene su público, un público que merece respeto. Es publicar la versión mejor documentada, la más recordable por haber dado la información en la dimensión necesaria.

Ese colectivo digital que decimos solo quiere dos párrafos, es poco exigente, gusta de alimentarse con la cuchara vacía de lo desechable y con fecha de expiración de 48 horas.

Mientras está usted leyendo estas observaciones críticas, es probable que decenas de periodistas y comunicadores estén usando una de estas 20 joyas. 20 errores y muletillas más comunes en los medios escritos del país y cómo corregirlos.

Aquí, la galería de los horrores de redacción cotidianos, en dos bloques de 10 cada uno:

  1. “En sus palabras, el gerente dijo…”

¿Si fue el gerente quien lo dijo, no sería siempre “en sus palabras”? Todo lo que dice un declarante siempre será “en sus palabras” (orales o por escrito, pero sus palabras).

  1. “En la asamblea de socios y accionistas, fueron presentadas las memorias de gestión”.

Si la nota describe la asamblea, ¿dónde podría haber sido presentada la memoria que no fuera en ese evento? Sobreabundar los conceptos es hacer oscura la redacción, la cual tiene el deber de informar directa y rápidamente, sin “ripios” textuales.

  1. (Para iniciar el párrafo de entrada): “Con la presencia de..(nombres) fue presentado el libro tal…”

Los asistentes a la puesta en circulación, sean quienes sean, no son más importantes que lo que plantea el libro. Es recomendable dar una lectura —aun sea rápida— porque la noticia puede figurar en los hallazgos, revelaciones y consideraciones del autor o autora, quien regularmente ha trabajado años para presentarlo. Los asistentes destacados, claro que deben aparecer, pero no dándoles la preeminencia del primer párrafo. Por cierto, esa fórmula (Con la presencia de…) fue establecida en 1947 por el manual de redacción para referirse a las actividades en las cuales participaba Trujillo; todavía hoy se sigue transmitiendo en el subconsciente redaccional de la crónica social.

  1. “En un emotivo acto”

No califique el perfil del acto. Tenga la habilidad de describirlo de tal forma que el lector deduzca y se haga consciente de la emotividad del mismo. ¿Y si no fue emotivo? No se deje llevar por sus emociones o compromisos de mercadeo o relaciones públicas, ambas especialidades profesionales respetables, pero que no son periodismo. Tienen parámetros distintos. Una cosa es informar e ilustrar a los lectores, y otra es venderles conceptos o personalidades, sea por empatía propia o por contrato establecido.

  1. “Por su parte, el presidente de la empresa dijo…”

¿Por qué parte? ¿A qué parte (redundancia) se refiere «su parte»? ¿A alguna parte de su cuerpo que no se puede describir? Si es otro declarante que entra al foco noticioso, transmita lo que dice; ya se sabe que es de “su parte”, es decir, que proviene de sus ideas y es de su responsabilidad.

  1. “La parte artística del acto estuvo a cargo de…”.

Si va a describir la actuación de uno o varios artistas en un acto determinado, vaya directo: diga qué grupo es, qué hizo, cómo lo hizo, cómo reaccionó el público, cuál fue su repertorio y qué pieza gustó más. Ahórrese la muletilla de esa entrada.

  1. “Por primera vez, una organización (o una personalidad) logra un éxito de este tipo”.

¿Por primera vez? ¿Tiene el registro nacional o internacional de todo lo que en este mismo ámbito han hecho miles de instituciones, grupos, organizaciones o clanes? Nunca, sin una base verificable, use esta entrada. Limítese a decir qué tiene de importante lo hecho.

  1. “Con el propósito de” o “Con el compromiso de…” la organización X inició….

Se impone evitar el formulismo. Esa entrada se refiere al “qué” noticioso: escriba el “qué” y no dé vueltas. Presente el asunto, tema o cuestión sin predisponer al público de lo que viene en su narración.

  1. “El muerto, desesperado, se lanzó por la ventana para evitar las llamas”.

¡Por Dios! Una víctima mortal no puede hacer nada. Esta expresión no es común, lo admitimos; fue compilada por el difunto corrector de El Nacional, Juan Carlos Sasagueta ( Koldo) de entre los disparates redaccionales que le llegaban de los corresponsales en los años 90 a su mesa de corrección.

  1. (Como último párrafo): “Finalmente, el gerente dijo…”

Si es tu último párrafo, ¿no es obvio que es “finalmente”? Si no escribes “finalmente” y es tu último párrafo… es el final ¿no?

Y… diez más…

  1. «En otro orden de ideas»

El vicio: Se usa constantemente como puente artificial para saltar de un tema a otro en la misma nota, delatando una falta de transición fluida.

La forma correcta: Si los temas son tan distintos, lo ideal es usar un nuevo párrafo con un conector natural o un subtítulo. Ejercicios sencillos como «Asimismo»«En el plano local» o simplemente reestructurar el orden lógico de los párrafos eliminan esta frase corporativa.

  1. «Un total de [número]» (Ej: «Un total de 15 personas fueron detenidas»).

El vicio: Redundancia burocrática. El número por sí solo ya expresa la totalidad.

La forma correcta: «Quince personas fueron detenidas». Menos palabras, mayor impacto y lectura más rápida.

  1. «En el día de hoy» o «En la mañana de hoy».

El vicio: Doble redundancia. Si es «hoy», es obvio que es «en el día».

La forma correcta: Basta con decir «hoy»«esta mañana» o «este jueves». El exceso de palabras solo añade grasa a la oración.

  1. El cliché del «voraz incendio».

El vicio: Rara vez un fuego es «pacífico» o «moderado» en la prensa dominicana; casi todos son automáticamente voraces. Es un adjetivo gastado que ya no evoca ninguna imagen real en el lector.

La forma correcta: Describir los hechos con precisión: «un incendio que destruyó tres viviendas» o «un fuego de gran magnitud». Los hechos deben mostrar la gravedad, no los adjetivos trillados.

  1. «Apuñalar de varias estocadas».

El vicio: Redundancia médica y lingüística. Una estocada es, por definición, el golpe dado con un arma blanca.

La forma correcta: «Sufrió varias estocadas» o «fue apuñalado varias veces». Nadie “recibe” estocadas,  pero es una forma de revelar al público que escribimos sin conciencia o manejo adecuado del lenguaje.

  1. «Perder la vida» en lugar de morir.

El vicio: Un eufemismo poético innecesario que debilita la fuerza de la noticia. El periodismo debe llamar a las cosas por su nombre.

La forma correcta: Usar los verbos directos: «murió»«falleció» o «perdió los signos vitales» (si se cita un parte médico).

  1. «Supuesto» mal usado (Ej: «El supuesto cadáver fue hallado…»).

El vicio: Se abusa de la presunción legal al punto de rozar el absurdo. Un cadáver es un hecho físico, no una suposición. Lo que es «supuesto» es la causa de muerte o el culpable.

La forma correcta: «El cuerpo de la víctima fue hallado…» o «El cadáver del hombre, quien presuntamente fue asesinado…». Recuerdo que un narrador deportivo, en 1956, durante la Era de Trujillo, dijo por radio: “Según se indicó en fuentes del Estadio General Trujillo, ganaron los Leones del Escogido al glorioso equipo del Licey”.

  1. «Afectar de manera negativa».

¿Cómo se afecta algo o alguien si no es de forma negativa? Con «afectar» es suficiente.

El vicio: Pleonasmo. Aunque el verbo afectar puede ser neutro en el diccionario, en el lenguaje corriente y periodístico casi siempre implica un daño. Decir que algo «afectó negativamente» suele ser redundante.

La forma correcta: Usar verbos más específicos: «perjudicó»«dañó»«retrasó» o simplemente «afectó» si el contexto ya deja claro el perjuicio.

  1. El uso abusivo del gerundio de posterioridad (Ej: «Sufrió un accidente, muriendo horas después»).

El vicio: Es uno de los errores gramaticales más graves y extendidos. El gerundio (-ando, -iendo) expresa acción simultánea o anterior, nunca posterior. El choque ocurre primero; la muerte ocurre después.

La forma correcta: «Sufrió un accidente y murió horas después» o «…lo que le provocó la muerte horas más tarde».

  1. «Dar inicio» o «Proceder a realizar».

El vicio: Rodeo verbal (perífrasis innecesaria) que ralentiza el ritmo de la lectura. Los funcionarios en las notas de prensa dominicanas nunca inician o hacen, siempre «proceden a realizar».

La forma correcta: Usar el verbo principal de forma directa: «iniciar»«comenzar»«hacer» o «ejecutar». En lugar de «se procedió a inaugurar la escuela», es mejor «se inauguró la escuela».

Esta es una selección de 20 observaciones, pero hay muchas más.

No hay prisa, solo el deseo de motivar la reflexión: rapidez, ser el primero en publicar, o calidad, publicando la mejor de las notas o contenidos posibles; ese que permanecerá en el imaginario colectivo, logrando el milagro de transformar al lector en un amigo con el cual hay un placer común: el respeto por una redacción responsable, clara, orientadora y trascendente.

Hay propuestas para resolverlo: detenerse antes de procesar un contenido. Reflexionar. Determinar la calidad de los insumos: Verificar fuentes; ampliar la información, justo ahora que hay más formas que nunca de hacerlo. No confiar en lo que evacúa (escrito técnicamente, no en lo que pensaron) la IA, que es un programa que se alimenta de información que debe ser verificada. El viejo Google está disponible.

Siempre, cuando se trata de temas especialmente delicados o cruciales, se puede verificar con expertos, asumiendo una visión multidisciplinaria del trabajo de informar y orientar. Eso no es someterse a censura. Es apoyarse en la experiencia de fuentes dadas.

Foto: Gentileza de Acento.

El autor es periodista “de la vieja escuela” que estudió (1970-1973) en la Escuela de Ciencias de la Información Pública UASD (como se llamaba entonces) bajo la dirección de Freddy Gaton Arce, con profesores que, como Silvio Herasme Pena, José Luis Sáez, Félix Frank Ayuso, Carlos Curiel y otros, le inspiraron a ver cada redacción como una obra textual que debía soportar el paso del tiempo.

Entró a El Nacional en 1973, aun estudiando en LA UASD, en la cual tomó experiencia de Rafael Núñez Grassals, Freddy Prestol. Luis Eduardo Lora, Víctor Grimaldi, Miguel Hernández, Silvio Herasme Pena (quien lo llevó a ese medio) , Domingo del Pilar, Radhamés Gómez Pepín (quien ofrecía cada día orientaciones de redacción, poniendo como ejemplo textos escritos por periodistas a su servicio); en la Revista Ahora aprendió de Orlando Martínez y Ángela Peña, y en Radio Comercial de Eurípides Herasme Pena, Dania Goris, Eurípides Herasme Peña, y en Radio Mil Informando: Nelson Marrero y Víctor Melo Báez, entre otros.

Es director de portales : Josérafaelsosa.com y josersosalblogspot.com y elimpresodigital.com (con salida el 1 de agosto), revista con reportajes y crónicas de profundidad.

Actualmente, es parte del diseño de contenidos informativos de Adompretur.com y el portal del Colegio Dominicano de Periodistas (elperiodistadigitalrd.com). Ha ganado diversos premios de periodismo, entre ellos el Nacional de Periodismo Turístico (Premio Epifanio Lantigua, 2007), que otorga Adompretur.

Dejar respuesta

Por favor introduzca su comentario
Por favor, introduzca su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.