La presentación de este proyecto se llevó a cabo en el auditorio de la Universidad Iberoamericana (UNIBE), con la participación del Obispado de la Diócesis Nuestra Señora de La Altagracia, UNIBE, la Asociación Dominicana de Prensa Turística (Adompretur) y Altagracia Estratégica.

Por María Mercedes

El crecimiento turístico de La Altagracia y los desafíos que este genera para su territorio, sus comunidades y sus servicios forman parte de los principales ejes del Plan Estratégico La Altagracia 2030: Aportes para un destino turístico sostenible, una publicación presentada este jueves con el propósito de aportar información y propuestas que permitan orientar el desarrollo de una de las provincias de mayor dinamismo turístico de la República Dominicana.

Arquitecto Julio César Corral, el sacerdote Ángel de la Cruz, Ana Fulvia Valdéz, la gobernadora de La Altagracia doctora Daysi Francisca D’ Oleo, Sarah Hernández y Víctor Dumé. Fuente externa 

La presentación de este proyecto que marcará la pauta a seguir para su desarrollo sostenible se llevó a cabo en el auditorio de la Universidad Iberoamericana (UNIBE), con la participación del Obispado de la Diócesis Nuestra Señora de La Altagracia, la Asociación Dominicana de Prensa Turística (Adompretur) y Altagracia Estratégica.

La iniciativa busca construir una visión común de futuro que permita acompañar el crecimiento económico y turístico de la provincia con mejores condiciones ambientales, sociales y urbanas.

El documento analiza un componente que, de acuerdo con sus responsables, ha recibido menor atención dentro del desarrollo de los destinos turísticos: el entorno que rodea la actividad turística. Esto incluye aspectos medioambientales, crecimiento poblacional, movilidad, transporte, comunicación, infraestructura, vivienda y calidad de los servicios disponibles para las comunidades.

Portada del libro.

El arquitecto Julio César Corral, coordinador técnico del Plan Estratégico de la provincia de La Altagracia y responsable de coordinar la redacción de la publicación, explicó que el estudio permite observar cómo se ha transformado el territorio durante los últimos 15 años y hacia dónde se dirige la provincia si continúa el actual ritmo de crecimiento.

“Los destinos turísticos tienen el producto, los servicios turísticos y también un entorno. Ese entorno incluye temas ambientales, poblacionales, transporte, comunicación y otros elementos que necesitan ser observados desde una visión integral”, explicó Corral.

Ordenamiento territorial y crecimiento turístico

La rectora de UNIBE; Odile Camilo Vincent recibe un ejemplar del libro sobre el Plan Estratégico La Altagracia 2030: Aportes para un destino turístico sostenible. Le entregan la gobernadora Daysi Francisca D’ Ole y Ana Fulvia Valdéz. Fuente externa 

Uno de los principales planteamientos del plan es la necesidad de fortalecer el ordenamiento territorial como herramienta para orientar el crecimiento de la provincia y garantizar que la inversión pública y privada responda a las necesidades actuales y futuras del territorio.

La expansión hotelera y el crecimiento de la población generan una mayor demanda de agua, viviendas, transporte, salud, educación, alimentación, seguridad y otros servicios. Por ello, el documento plantea la necesidad de evaluar la capacidad de carga de los destinos y determinar hasta dónde pueden crecer las diferentes zonas sin comprometer sus recursos naturales y la calidad de vida de sus habitantes.

Víctor Dumé presenta en detalle el plan que da origen a la presentación del libro de la provincia La Altagracia. Fuente externa 

El estudio contempla variables como la expansión poblacional, el incremento del flujo vehicular y la situación del ecosistema costero-marino. También analiza el movimiento de personas desde Miches, Hato Mayor y San Pedro de Macorís hacia la provincia La Altagracia, como parte de una dinámica territorial que debe ser considerada en la planificación.

Un dato que refleja los retos de movilidad es que aproximadamente el 65 % de los vehículos en La Altagracia son motocicletas, una realidad que plantea desafíos en materia de transporte, seguridad vial y planificación urbana.

Turismo con bienestar para las comunidades

Emilio Beltré Méndez, Marcos Cadet, Sarah Hernández, José Antonio Aybar, Dania Goris, Livio Mariano Cedeño, Barnadiz González y José Tejada Gómez. Fuente externa 

El desarrollo turístico también plantea interrogantes sobre las condiciones sociales de la provincia. La sostenibilidad, según los planteamientos del plan, no puede limitarse a la protección ambiental, sino que debe incluir el bienestar de las comunidades.

En ese sentido, se abordan temas como el costo de la canasta familiar, la disponibilidad de servicios de salud, la demanda de viviendas y el acceso a servicios básicos.

El planteamiento parte de una pregunta fundamental: ¿qué gana la población con el crecimiento turístico y con este proyecto?

La publicación advierte sobre la necesidad de evitar que el crecimiento de la infraestructura turística avance a un ritmo superior al desarrollo de los servicios que requiere la población. En otras palabras, no se trata solamente de construir más hoteles, sino de garantizar que el territorio pueda responder a las necesidades de quienes viven y trabajan en él.

“Cada vez tenemos más hoteles y más pobres” es una de las preocupaciones expresadas dentro de esta reflexión sobre la sostenibilidad social del destino.

También se plantea fortalecer la inversión pública en áreas como alcantarillado, salud, educación, seguridad, accesibilidad y vivienda, entendiendo que estos servicios forman parte del entorno que finalmente también disfruta o enfrenta el turista.

Cambio climático y protección de los recursos naturales

La adaptación al cambio climático constituye otro de los grandes desafíos identificados.

El estudio plantea la necesidad de anticipar escenarios relacionados con el aumento del nivel del mar y sus posibles efectos sobre las zonas costeras y los ecosistemas que sustentan buena parte de la actividad turística.

Sarah Hernández, presidenta de Adompretur junto a directivos y miembros de la institución. Fuente externa 

Esta información, según sus responsables, debe servir como una alerta para comenzar a tomar decisiones. Espacios de gran valor natural y turístico, como la isla Saona, requieren especial atención ante los posibles impactos de los cambios ambientales.

También se incorpora la discusión sobre el carbono verde y la capacidad de los ecosistemas para funcionar como sumideros de carbono. La conservación de bosques, manglares, áreas costeras y otros recursos naturales es presentada como una parte esencial de la sostenibilidad y de la competitividad futura del destino.

Seguridad alimentaria y capital humano

El cambio climático también puede afectar la seguridad alimentaria, por lo que el plan plantea la necesidad de fortalecer la producción y garantizar el abastecimiento tanto de la población residente como de los visitantes.

La planificación debe considerar qué alimentos podrá producir el territorio en los próximos años y cómo responder a una demanda que seguirá creciendo.

Otro aspecto prioritario es la formación del capital humano. La expansión del turismo requiere preparar recursos humanos capaces de responder no solo a las necesidades de hoteles y empresas turísticas, sino también a la creciente demanda de servicios especializados.

Para la elaboración del documento, un equipo integrado por aproximadamente 15 profesionales recopiló y analizó información sobre el territorio. Además, se realizó un levantamiento en 23 comunidades de la provincia, donde sus habitantes expresaron necesidades y demandas relacionadas con educación, cultura, salud y otros servicios fundamentales.

Estas informaciones permiten conocer qué piensa y qué necesita la población, incorporando la perspectiva de las comunidades a la planificación del futuro provincial.

Seguridad, accesibilidad e inclusión

La seguridad y la accesibilidad también forman parte de los desafíos que debe enfrentar La Altagracia para consolidarse como un destino turístico sostenible y competitivo.

El crecimiento poblacional y turístico exige políticas públicas que garanticen mejores condiciones para residentes y visitantes, así como una mayor integración de las comunidades al desarrollo económico de la provincia.

En este sentido, la inclusión debe convertirse en una política transversal que contribuya a mejorar la seguridad, los servicios, las oportunidades económicas y la calidad de vida.

La planificación debe procurar que el crecimiento turístico genere beneficios para las comunidades y que estas puedan participar activamente en las oportunidades que ofrece la expansión del destino.

Ordenamiento, inversión y competitividad

Víctor Dumé al hacer la presentación dijo que uno de los objetivos del Plan Estratégico La Altagracia 2030 es servir como herramienta para orientar la inversión pública y privada, identificando áreas de oportunidad relacionadas con vivienda, alimentación, vehículos, servicios especializados, salud, educación y seguridad.

La propuesta busca que las inversiones respondan a una planificación territorial que tome en cuenta las necesidades de la población y las demandas que genera el crecimiento turístico.

En este proceso, el ordenamiento territorial se convierte en un instrumento fundamental para alcanzar una mayor competitividad económica, sin dejar de lado la sostenibilidad ambiental y social.

La provincia necesita prepararse para un escenario en el que cada vez habrá más personas, más visitantes, más empleos, más inversiones y, por tanto, una mayor presión sobre los recursos y servicios.

Una visión común hacia 2030 y 2035

La publicación incorpora proyecciones hacia 2035, con el propósito de anticipar escenarios y ofrecer información que pueda ser utilizada por autoridades, inversionistas, empresarios, organizaciones sociales y comunidades para la toma de decisiones.

El objetivo es avanzar hacia un modelo de ordenamiento territorial, sostenibilidad ambiental y social, inclusión y competitividad económica, donde el crecimiento turístico genere oportunidades y mejores condiciones de vida.

Estas informaciones permiten conocer qué piensa y qué necesita la población, incorporando la perspectiva de las comunidades a la construcción de una visión compartida.

En este contexto, la Altagracia Estratégica plantea que el futuro de la provincia debe construirse mediante la concertación entre instituciones, sector privado, comunidades y demás actores vinculados al territorio.

Como plantea Julio Dumé, se trata de construir “un futuro común”, con instituciones fortalecidas y capaces de concertar una visión compartida.

Con el Plan Estratégico La Altagracia 2030, sus promotores plantean que el futuro turístico de la provincia no dependa exclusivamente del crecimiento de hoteles y servicios, sino también de la capacidad de su territorio para responder de manera sostenible al aumento de población, movilidad, empleos, inversiones y nuevas demandas sociales.

Porque un destino turístico sostenible no solo debe preguntarse cuántos visitantes puede recibir, sino también qué territorio, qué servicios y qué calidad de vida está construyendo para quienes lo habitan.

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