Durante once días de la Feria del Libro, la literatura, la música, la danza, el cine, el teatro, la artesanía y la gastronomía panameña mostraron cómo la cultura también puede convertirse en una importante puerta de entrada para el turismo y en un instrumento para acercar a los pueblos.

Por María Mercedes

La celebración de la XXVIII Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2026 dejó como uno de sus principales legados el fortalecimiento de los vínculos culturales entre República Dominicana y Panamá, país que fue el invitado de honor de esta edición.

Durante once días, la literatura, la música, la danza, el cine, el teatro, la artesanía y la gastronomía panameña mostraron cómo la cultura también puede convertirse en una importante puerta de entrada para el turismo y en un instrumento para acercar a los pueblos.

La ministra de Cultura de Panamá, María Eugenia Herrera y su homólogo en RD, Roberto Ángel Salcedo en la firma del convenio cinematográfico. Fuente externa 

Del 24 de septiembre al 4 de octubre, la Plaza de la Cultura Juan Pablo Duarte acogió a escritores, artistas, gestores culturales, representantes de instituciones y visitantes de diferentes generaciones. La presencia de Panamá trascendió las páginas de sus libros y permitió al público dominicano acercarse a distintas expresiones de su identidad.

El pabellón panameño ofreció libros, artesanías, café y gastronomía típica, mientras que la programación incluyó presentaciones musicales, espectáculos de danza, cine y teatro, convirtiendo la feria en un espacio de intercambio en el que la cultura y el turismo encontraron puntos de conexión.

La cultura como puerta de entrada al turismo

Un destino turístico no comienza a conocerse cuando el viajero llega a su aeropuerto. Muchas veces el primer acercamiento ocurre a través de una historia, una película, una canción, un plato, una danza o el pensamiento de sus escritores.

Desde esa perspectiva, la participación de Panamá en la Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2026 permitió mostrar una imagen del país que va más allá de sus atractivos turísticos.

La literatura permitió acercarse a su historia y a sus autores; la gastronomía mostró sabores y tradiciones; la música y la danza reflejaron expresiones de su identidad, mientras que el cine y el teatro ofrecieron otras miradas sobre su sociedad y su cultura.

Cuando estas manifestaciones se presentan de manera conjunta, el público obtiene una visión más amplia del destino y puede descubrir nuevas razones y motivos para visitarlo.

La experiencia también comprueba que los grandes encuentros culturales pueden funcionar como plataformas de promoción turística, al despertar la curiosidad por conocer el destino, sus tradiciones y las comunidades que dan origen a esas expresiones.

Dos países hermanados 

La presencia de Panamá como país invitado de honor creó un espacio para que dominicanos y panameños se acercaran a sus respectivas culturas.

Más allá de la programación literaria, el intercambio permitió generar vínculos entre escritores, artistas, gestores culturales, instituciones y representantes de diferentes sectores creativos.

En este contexto, uno de los resultados más significativos del encuentro fue la firma de un acuerdo de cooperación relacionado con el cine, que abre nuevas posibilidades para fortalecer los vínculos entre República Dominicana y Panamá en el ámbito audiovisual.

Este acuerdo representa una oportunidad para impulsar el intercambio de conocimientos y experiencias, promover iniciativas conjuntas y propiciar una mayor colaboración entre los sectores cinematográficos de ambos países. De esta manera, el cine se suma a la literatura, la música, la danza, el teatro y las demás expresiones culturales como un espacio para profundizar la relación bilateral.

La ministra de Cultura de Panamá dijo que este tipo de encuentros contribuye a fortalecer las relaciones entre ambas naciones y abre posibilidades para nuevas iniciativas de cooperación cultural, artística y audiovisual.

Pero también tiene una dimensión turística. Cuando un país logra contar su historia, mostrar sus tradiciones y compartir sus manifestaciones culturales, está mostrando al mismo tiempo parte de esos atractivos que lo convierten en un destino diferente.

Del libro al viaje

La relación entre literatura y turismo es más profunda de lo que puede parecer. Un libro puede despertar el deseo de conocer una ciudad; una novela puede convertir un paisaje en un lugar familiar; una película puede motivar a visitar un escenario y una tradición gastronómica puede convertirse en una razón para emprender un viaje.

Por eso, la cultura constituye uno de los recursos más importantes para la promoción de destinos que buscan atraer visitantes interesados en experiencias auténticas.

El cine, en particular, tiene la capacidad de proyectar territorios, historias y formas de vida ante audiencias que, incluso sin haber visitado un país, pueden comenzar a reconocerlo y sentir curiosidad por conocerlo. En ese sentido, la cooperación cinematográfica entre República Dominicana y Panamá puede convertirse también en una herramienta para promover ambos destinos y ampliar el alcance de sus intercambios culturales.

Una alianza que trasciende los libros

La XXVIII Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2026 dedicada al poeta José Mármol concluyó con una amplia participación de público y una programación que reunió a escritores nacionales e internacionales, editoriales, librerías, artistas y gestores culturales.

Sin embargo, el valor de la feria no puede medirse únicamente por la cantidad de visitantes, libros vendidos o actividades realizadas.

También debe valorarse por su capacidad para generar encuentros, despertar curiosidad y acercar culturas.

En ese sentido, Panamá deja Santo Domingo con una presencia que trasciende su participación como país invitado de honor. Deja historias, libros, música, sabores, imágenes, tradiciones y nuevas posibilidades de intercambio, entre ellas un acuerdo de cooperación en el ámbito cinematográfico que puede contribuir a dar continuidad a los vínculos construidos durante esta celebración cultural.

Para República Dominicana, el encuentro también representa una oportunidad para continuar promoviendo la cultura como parte de su oferta turística y para fortalecer el turismo cultural como una vía de acercamiento entre los pueblos.

La experiencia de esta feria confirma que cultura y turismo no son caminos separados. La cultura cuenta quiénes somos; el turismo permite que otros vengan a descubrirlo.

Sin duda, la participación de Panamá en la feria permitió esa conexión: el público pudo conocer parte de su identidad sin salir de Santo Domingo y, al mismo tiempo, descubrir expresiones que pueden motivar futuras experiencias de viaje.

El acuerdo de cooperación cinematográfica firmado entre la ministra de Cultura de Panamá, María Eugenia Herrera y su homólogo en RD, Roberto Ángel Salcedo suma ahora una nueva dimensión a ese legado y plantea un camino para que las historias de ambos países continúen encontrándose, esta vez a través de la pantalla, fortaleciendo los lazos culturales y creando nuevas oportunidades de colaboración, promoción y conocimiento mutuo.

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