El multidestino puede desarrollarse a lo interno del país o mediante acuerdos de cooperación con otros países

Es cierto, la República Dominicana está de moda, porque ha logrado construir en los últimos años una posición privilegiada en el mapa turístico internacional. Sus playas, infraestructura hotelera, conectividad aérea y capacidad para atraer inversiones la han convertido en uno de los destinos más reconocidos del Caribe. Sin embargo, en un mercado donde los viajeros buscan experiencias cada vez más diversas, el país tiene ante sí una oportunidad que merece mayor atención estratégica: el desarrollo del multidestino turístico.

Esta modalidad plantea una manera diferente de concebir el turismo, porque en lugar de concentrar la experiencia del visitante en un solo lugar, propone integrar dos o más destinos dentro de un mismo itinerario, aprovechando sus atractivos complementarios y creando nuevas posibilidades de desarrollo económico, cultural y social.

El multidestino puede desarrollarse a lo interno del país o mediante acuerdos de cooperación con otros países. En ambos casos, su potencial radica en conectar territorios, diversificar la oferta, prolongar la estadía de los visitantes y distribuir las oportunidades turísticas más allá de los polos tradicionalmente consolidados. Esta visión representa una posibilidad de ampliar la propuesta turística del país y aprovechar mejor la diversidad que posee.

El Ecoturismo es una apuesta para diversificar la oferta turística dominicana.
El Ecoturismo es una apuesta para diversificar la oferta turística dominicana.

Por mucho tiempo, la promoción turística dominicana ha descansado, con justificada razón, en el atractivo de sus playas, sus instalaciones hoteleras y su oferta de descanso y entretenimiento. Pero el país dispone de mucho más: patrimonio histórico, gastronomía, montañas, ríos, parques nacionales, turismo comunitario, tradiciones culturales y ciudades con una identidad propia.

Enriquecer la experiencia turística

La experiencia turística puede enriquecerse conectando Santo Domingo con Santiago, Puerto Plata, Jarabacoa, Samaná, Barahona, Pedernales y otros lugares que ofrecen propuestas distintas y complementarias. Un visitante interesado en la historia podría combinar la Ciudad Colonial con experiencias culturales y gastronómicas en otras provincias. Quien llega atraído por las playas podría prolongar su recorrido hacia las montañas, descubrir comunidades rurales o conocer espacios naturales protegidos.

Lo que se debe es convertir esa diversidad en productos organizados, accesibles y comercializables, con información confiable, transporte adecuado, servicios de calidad y coordinación entre los involucrados, para conectarlos, integrarlos y presentarlos como parte de una experiencia que responda a las expectativas del viajero.

Más allá de las fronteras nacionales, la visión multidestino adquiere otra dimensión cuando se proyecta con países y territorios próximos geográficamente, pero con historias, culturas, gastronomías y paisajes diferentes. Esa diversidad puede convertirse en una ventaja compartida si se crean mecanismos efectivos de cooperación.

Turistas disfrutan de nuestras playas en el este, el norte y nordeste del país.
Turistas disfrutan de nuestras playas en el este, el norte y el nordeste del país.

Nuestro país cuenta con una trayectoria de cooperación turística con otras naciones caribeñas. En 1984 se suscribió un acuerdo de cooperación turística con Jamaica y en el 2017 ambos países firmaron un memorándum específicamente orientado al turismo multidestino.  Más recientemente, República Dominicana y Puerto Rico han impulsado una nueva etapa de colaboración, que incluye la campaña «Juntos Somos el Caribe», presentada en la pasada feria de FITUR en Madrid.

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En mayo de 2014, los ministerios de Turismo de República Dominicana y Haití suscribieron un memorándum de entendimiento para la cooperación turística que planteaba la posibilidad de aprovechar la cercanía geográfica y los atractivos complementarios de ambos territorios.  Fue una experiencia fallida porque la cooperación turística fronteriza presenta desafíos institucionales, logísticos, económicos y de seguridad que no pueden ignorarse.

La lección es que los acuerdos deben evaluarse por sus resultados y no solamente por las intenciones expresadas al momento de firmarlos. Lo que necesitamos ahora es darle continuidad, convertir los acuerdos en productos turísticos comercializables y medir sus resultados, porque no se trata de que los países renuncien a competir por sus mercados, sino de reconocer que la cooperación también puede generar ventajas competitivas.

Una visión a largo plazo

Ahora bien, para que el multidestino se convierta en una política efectiva, se necesita una visión de largo plazo. Los gobiernos deben facilitar la cooperación y crear condiciones regulatorias apropiadas; las empresas tienen que desarrollar productos comercializables; las aerolíneas y los operadores de transporte deben contribuir a mejorar la conectividad, y las comunidades necesitan participar en la construcción y los beneficios de las experiencias turísticas.

También es indispensable disponer de información que permita evaluar los resultados, determinando cuántos visitantes utilizan las rutas multidestino, tiempo de permanencia, impacto en el empleo que genera, ingresos que llegan a las comunidades y efectos que producen sobre los recursos naturales y el patrimonio cultural.  Así se podría distinguir entre proyectos con posibilidades reales de desarrollo y propuestas que necesitan reformularse.

Es necesario establecer que el multidestino no es una fórmula automática para resolver los desafíos del turismo, pero sí una oportunidad que merece planificación, inversión y seguimiento. El país no necesita limitarse a ofrecer más lugares para visitar; necesita construir mejores experiencias que conecten sus territorios y, cuando las condiciones lo permitan, sus destinos con los del resto del Caribe.

Aprovechar esa oportunidad exige pasar de los acuerdos a la ejecución, de la promoción aislada a la cooperación y de los anuncios a los resultados. Ahí radica el verdadero potencial del multidestino turístico.

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