El encuentro puso sobre la mesa la necesidad de que los museos sean instituciones más accesibles e inclusivas. Esto implica atender a públicos diversos, facilitar el acceso al conocimiento y reconocer las distintas formas en que las comunidades se relacionan con su patrimonio. La declaración propone, en ese sentido, fortalecer la participación comunitaria y revisar aquellas narrativas históricas que han dejado fuera determinadas memorias o grupos sociales.

Por María Mercedes

Durante tres días, Santo Domingo se convirtió en el punto de encuentro de representantes, especialistas y profesionales de museos de Iberoamérica, reunidos para analizar los desafíos que enfrenta el sector y definir nuevas líneas de cooperación. Del 14 al 16 de septiembre de 2026, la capital dominicana acogió el 12.º Encuentro Iberoamericano de Museos, que reunió a delegaciones de 18 países que analizaron el papel de estos espacios culturales desde el lema “Patrimonios compartidos, futuros comunes”.

La reunión tuvo como escenario una ciudad que, por su propia historia, constituye un espacio privilegiado para hablar de patrimonio. Santo Domingo conserva en sus calles, monumentos, museos y espacios culturales una parte fundamental de la memoria histórica del Caribe y de América.

En ese contexto, la discusión sobre el futuro de los museos adquirió una dimensión particularmente cercana, porque no se trataba únicamente de analizar instituciones culturales, sino de reflexionar sobre la manera en que las sociedades conservan, interpretan y transmiten su memoria para que sea atesorada por las presentes y futuras generaciones.

Durante el encuentro, las conversaciones giraron alrededor de varios de los principales desafíos que enfrenta actualmente el ámbito museístico: la participación de las comunidades, la inclusión, la diversidad cultural, la sostenibilidad, la transformación digital, las condiciones de trabajo de los profesionales y la necesidad de revisar las formas tradicionales de representar la historia y el patrimonio.

El resultado de este proceso fue la aprobación de la Declaración de Santo Domingo sobre Museos Iberoamericanos, un documento que contiene 19 recomendaciones destinadas a orientar las políticas públicas y fortalecer la cooperación entre los países de la región. La declaración plantea una visión de los museos vinculada de manera más estrecha con las comunidades y con los territorios donde estas instituciones desarrollan su trabajo.

Uno de los aspectos centrales del documento es el reconocimiento del patrimonio como una construcción colectiva y una memoria viva. Esta concepción supone ampliar la mirada sobre el papel de los museos. Además de conservar colecciones y proteger bienes culturales, estas instituciones están llamadas a generar espacios de diálogo, participación y reflexión, incorporando distintas voces y experiencias en las narrativas que presentan al público.

Museos más accesibles e inclusivos

El Alcázar de Colón es uno de los museos más visitados de SD recientemente fue remozado. Fuente externa 

El encuentro también puso sobre la mesa la necesidad de que los museos sean instituciones más accesibles e inclusivas. Esto implica atender a públicos diversos, facilitar el acceso al conocimiento y reconocer las distintas formas en que las comunidades se relacionan con su patrimonio. La declaración propone, en ese sentido, fortalecer la participación comunitaria y revisar aquellas narrativas históricas que han dejado fuera determinadas memorias o grupos sociales.

La sostenibilidad fue otro de los temas presentes en las discusiones. La actividad de los museos no puede desvincularse de los territorios ni de los desafíos ambientales y sociales que enfrenta el mundo contemporáneo. Por ello, la Declaración de Santo Domingo plantea incorporar las dimensiones ambiental, cultural y territorial en las políticas museísticas y prestar especial atención a la protección de la diversidad biocultural.

La transformación digital ocupó igualmente un espacio importante. Los museos tienen ante sí el reto de aprovechar las nuevas tecnologías para ampliar el acceso a sus colecciones, facilitar la investigación y acercar sus contenidos a públicos que ya no necesariamente establecen su primer contacto con la cultura dentro de una sala de exposición. La digitalización abre nuevas posibilidades para conservar, investigar y divulgar el patrimonio, aunque también plantea la necesidad de desarrollar capacidades y políticas adecuadas para garantizar que estos procesos contribuyan realmente a democratizar el acceso a la cultura.

Con atención especial al personal de los museos

La Catedral Primada de América también tiene su museo. Fuente externa 

Durante este encuentro también se abordó la realidad de quienes trabajan en estas instituciones. El documento incluye recomendaciones relacionadas con el fortalecimiento de los profesionales de los museos y la mejora de sus condiciones laborales, entendiendo que la calidad de las instituciones culturales depende en buena medida de las capacidades y condiciones de las personas que las sostienen.

Uno de los elementos destacados del encuentro fue que la Declaración de Santo Domingo no surgió exclusivamente de las conversaciones desarrolladas durante esos tres días. Su elaboración estuvo precedida por sesiones preparatorias realizadas durante los meses anteriores, en las que se fueron recogiendo aportes y propuestas que posteriormente fueron discutidos y enriquecidos en Santo Domingo. De esta manera, el documento refleja un proceso de construcción colectiva entre los países participantes.

La capital dominicana también tuvo la oportunidad de mostrar parte de su patrimonio durante el encuentro. Las delegaciones conocieron distintos espacios culturales y museísticos de la ciudad, entre ellos el Museo de las Atarazanas Reales, el Museo Memorial de la Resistencia Dominicana, el Museo Nacional de Historia Natural, el Centro Cultural Taíno Casa del Cordón, el Museo Sacro de la Catedral y la Fortaleza de Santo Domingo. Estas visitas permitieron relacionar las discusiones del encuentro con experiencias concretas de conservación, investigación y divulgación del patrimonio dominicano.

La celebración del encuentro en Santo Domingo tuvo, por tanto, un significado que fue más allá de la organización de una reunión internacional. La ciudad ofreció un escenario en el que las discusiones sobre memoria y patrimonio podían observarse directamente en sus calles y espacios culturales. La convivencia entre el patrimonio histórico y la vida contemporánea permitió recordar que los museos no funcionan de manera aislada, sino que forman parte de sociedades que cambian y que también modifican la manera en que entienden su pasado.

SD y su experiencia patrimonial

Joan Ferrer, Fátima Roque, Mônica Barcelos, Enrique Vargas, Roberto Ángel Salcedo, Gamal Michelén, Alicia Baroni y Amaury Sánchez. Fuente externa 

Para Santo Domingo, haber acogido este encuentro significó además proyectar su propia experiencia patrimonial ante representantes de Iberoamérica y contribuir a una conversación regional sobre el futuro de los museos. La Declaración adoptada en la capital dominicana queda como resultado concreto de esa conversación y como una referencia para continuar fortaleciendo la cooperación cultural entre los países iberoamericanos.

El desafío comienza ahora, cuando las palabras contenidas en el documento deben convertirse en acciones. El futuro de los museos iberoamericanos dependerá, en buena medida, de su capacidad para conservar el patrimonio, pero también de su disposición para escuchar a las comunidades, incorporar nuevas tecnologías, ampliar el acceso a la cultura y construir narrativas que reflejen la diversidad de las sociedades que representan.

La Fortaleza Ozama es la primera edificación de esta naturaleza en América. Fuente externa 

Desde esta experiencia, la Declaración de Santo Domingo representa un compromiso para los países participantes. Sus 19 recomendaciones deberán traducirse en políticas, proyectos y acciones que fortalezcan las instituciones museísticas y su relación con las comunidades. El reto estará en conseguir que las conclusiones del encuentro no permanezcan únicamente en el ámbito institucional, sino que puedan convertirse en iniciativas concretas.

El 12.º Encuentro Iberoamericano de Museos dejó así una agenda que coloca en el centro la participación, la inclusión, la sostenibilidad, la cooperación y la innovación. También reafirmó la importancia de que los museos sean espacios abiertos al diálogo y capaces de responder a las transformaciones de una sociedad contemporánea que está en constante evolución.

Este importante encuentro contó con el apoyo de la Agencia Española para el Desarrollo, el Centro León, el Banco Popular Dominicano, el Centro de Indotel y el Centro Cultural Banreservas.

Programa Ibermuseos

Ibermuseos es el principal programa de cooperación intergubernamental dedicado al fortalecimiento del sector museístico en Iberoamérica. Desde 2007, trabaja en el desarrollo de políticas públicas, la formación y cualificación de profesionales y la protección del patrimonio museológico.

Actualmente, el programa articula actualmente una red de 22 países y contribuye al fortalecimiento de las más de 10 mil instituciones museísticas de la región, promoviendo la cooperación, el intercambio de conocimientos y la construcción de políticas que favorezcan el desarrollo sostenible de los museos iberoamericanos.

Dejar respuesta

Por favor introduzca su comentario
Por favor, introduzca su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.